El nuevo debate de la tenencia

El pasado 24 de junio, el Presidente Calderón emitió un decreto por el cual se elimina el impuesto federal a la tenencia vehicular a partir de ese momento, el cual trajo consigo no pocas críticas por el hecho de haberse anunciado pocos días antes de las elecciones del 4 de julio. Como lo comentamos en el mini-vitral de este blog (por qué no decirlo, imitando el vitral de Javier Solórzano porque me gustó mucho la idea), se trata de una jugada política pensada y maniobrada (no sé todavía si ágilmente) para conseguir mover las aguas políticas con miras a la preferencia del electorado rumbo a este domingo.

Y hoy, que es sábado y que se cumple con los días de “paz” previa a la jornada electoral, es buen momento para abordar a grandes rasgos este movimiento.

La Tenencia es un impuesto que nació para dar fondos públicos al Estado rumbo a la organización de la infraestructura rumbo a los Juegos Olímpicos de 1968 que organizaría el país, pero que se mantuvo con el paso del tiempo y se convirtió en uno de los troncos principales de suministro de recursos a las arcas de las entidades de la Federación. Pero en estos últimos años se ha convertido en el personaje recurrente de muchas promesas de campaña, pues es notorio el hartazgo que de este impuesto tienen algunos sectores de la población.

Sobre todo en el sector de ingresos medios de la población, quienes con el producto de su trabajo se hacen de automóviles, toda vez que el impuesto por poseer un vehículo como estos se traduce en una gran carga para el bolsillo contribuyente. Pero hay para todos los sabores, y es que en independientemente de los ingresos, el impuesto a la tenencia vehicular es percibido por el grueso de la ciudadanía como algo injusto, no únicamente por el hecho de haber sido concebido originalmente para cubrir gastos de un evento olímpico de muchos años atrás, sino por su elevada cifra monetaria.

Y mañana son las elecciones en 14 estados de la República, dos de los cuales (Baja California y Chiapas) elegirán Diputados locales y Ayuntamientos, mientras que los otros doce elegirán a los anteriores junto con Gobernador. Y es esta la ocasión idónea vista por Presidencia para hacer eco y cumplir una promesa muchas veces repetida, incluyendo al ahora Presidente, cuando la campaña electoral del 2006.

Sin embargo, lo fugaz de la medida queda de manifiesto cuando se percibe que la orden de derogación del impuesto solamente aplica para los autos modelo 2010 nuevos comprados a partir del momento en que el decreto fue emitido, por lo cual una persona con dos automóviles no gozará de este dichoso “derecho” a no pagar por la tenencia. Es decir, ni quienes celebran el decreto tienen qué celebrar, pues a coche habido debe de responder el pago respectivo de su tenencia, a menos que se tenga el dinero suficiente para ir en este momento a renovar el parque vehicular propio.

Mediáticamente, falta ver si funcionó la estrategia de Presidencia, y eso será el día de mañana, cuando se pongan a prueba todas y cada una de las mañas, tácticas y estrategias puestas a práctica durante lo que fue del año hasta hoy. Presidencia contestó fuerte con eliminación de trámites y la facilidad de otros, así como con la ya mencionada eliminación de la tenencia y la última salida pública de Felipe Calderón para hacer un recuento de los empleos que se han generado gracias a las políticas de desarrollo social del Gobierno Federal.

¿A quien contestó? A la maquinaria electoral priísta, la más vieja de todas. Pero que no ha desaparecido por algo: porque lo que no está roto, no lo debes arreglar. Y menos desecharlo, dicen.

El hampa y Rodolfo Torre Cantú

Hace poquísimos días estrené un pequeño vitral del lado derecho de este blog, donde únicamente puse como elemento a tomar en cuenta para el comportamiento no sólo de los ínfimos días que quedan de campaña política sino ya de la jornada electoral el próximo domingo 4 de julio era la intervención de la mano presidencial que había llevado el acto demagógico de anunciar la desaparición de la tenencia para los automóviles comprados este año, al cual le dedicaré (como prometí) un post, pero luego será.

Hoy lo que nos ocupa se trata de otro elemento que, debo decir con vergüenza, no preví. Y tal vez nadie, pero sin duda provocó un sentimiento de impotencia, sin defensa. El candidato de la alianza conformada por el PRI, el PVEM y el Panal, Rodolfo Torre Cantú a la Gubernatura del estado de Tamaulipas, fue asesinado el día de ayer a las 10:30 horas en la mañana por un comando armado, de acuerdo con información de los medios electrónicos.

Mi pánico inicial y la subsecuente impotencia no tienen qué ver en sí con el candidato, pues no tengo relación alguna con el estado de Tamaulipas, y mucho menos con el candidato asesinado, como tampoco con alguno de los partidos políticos que integran la alianza que lo postulaba; es más, me considero alguien que todavía se niega a aceptar el hecho, según encuestas, “irrefutable” de que el PRI podría volver con toda la fuerza de 2010 para 2012.

Sin embargo esta situación va mucho más allá de una mera disputa política, es imposible aventurar algún tipo de revancha política en el asesinato de Rodolfo Torre Cantú, pues en nuestro país no se vive una situación donde las rivalidades políticas pasen del punto de una mentada de madre cara a cara o a las espaldas de los adversarios. Lo anterior, incluso yo me atrevería a mencionarlo amparado en la gran cantidad de apoyo que granjeó el ahora occiso al interior del PRI local, de quien incluso se mencionó la gran capacidad para conseguir (de nuevo, según encuestas) una ventaja amplísima con respecto del segundo lugar en cuanto a la carrera por el Gobierno de Tamaulipas.

Reabre asimismo el debate olvidado sobre el asesinato de Luis Donaldo Colosio, pues si bien no se trata de un candidato a la Presidencia de la República, sí se trata de un evento que presenta tintes similares, a saber:

  • No es posible intuir venganza política, interna o externa, pues se trata de un candidato que buscaba suceder a un Gobernador de su mismo partido. Esto puede no ser del todo plausible, considerando situaciones como la de Aguascalientes o la del mismo Luis Donaldo Colosio en 1994, de quien dicen no era precisamente el más querida por el Presidente saliente, Carlos Salinas de Gortari, al punto de señalar a éste último como el autor intelectual de la muerte del candidato Colosio.
  • Movimientos político-electorales. A razón de ser una estrategia para mover los números de preferencias, ésta puede no llegar a presentarse, pues el auténtico despliegue de recursos humanos y materiales para la preferencia del votante se hacen con respecto del partido político, en este caso el PRI. El asesinato del candidato Torre Cantú no puede responder a una necesidad de frenar el paso del PRI, pues éste resulta únicamente ser el representante de toda la filosofía (por llamarlo de algún modo) que este partido político encierra en su paso sonante y constante por volver a vivir en Los Pinos. Es más, por el contrario a una hipótesis como aquélla, con la muerte de Rodolfo Torre Cantú el PRI gana un mártir.

Pocas cosas son claras hoy, a un día del asesinato y a cinco días de la elección, lo único que es verdad es que la elección continúa, tal y como lo mencionó el día de ayer el Consejo Electoral de Tamaulipas, así que el PRI se verá obligado a presentar candidatura el próximo miércoles.

La papelería electoral seguirá mostrando el nombre del asesinado y los partidos políticos, en su totalidad, han suspendido campañas anticipadamente debido a este evento, cuyo primer efecto ha sido la reafirmación del diálogo pasado por lluvia de Felipe Calderón acerca de la Guerra contra el Crimen Organizado (TM), pues no ha hecho más que volver a pedir a las fuerzas políticas que se formen tras de él, lo cual puede escucharse bien, bonito y barato, pero no para la política mexicana, donde los rencores electorales pasados no se han olvidado.

Del mismo modo, y como dice el segundo punto de las características similares de este asesinato con el de 1994, el PRI cuenta ahora con una moneda de cambio para negociar con el Presidente Calderón cualquier movimiento adicional a la estrategia contra el hampa, a quien éste a señalado como el culpable a pesar de que la PGR no tomó cartas en el asunto por considerarlo delito del fuero común.

¿Por qué es ventaja para el PRI? Por la misma razón por la que Gómez-Mont y algunos comunicadores atribuyen el pesimismo para con la administración Calderón, por “percepción”. Pues para la opinión pública, la estrategia del Gobierno Federal es directamente causa de un evento como este, si bien no es el culpable de su asesinato, sí es quien ha manejado este asunto del Crimen Organizado como una Guerra, por lo cual el PRI puede ahora envolverse en una bandera y alegar ser la voz de los más, ahora que ya les ha tocado sufrir una pérdida humana por causa de un conflicto armado fantasma.

Prepárense para ver una nueva campaña mediática en la cual se enfrentarán las estrategias de los dos grandes polos que dividen ahora mismo al país alrededor del Narcotráfico: Calderón (PAN incluído) y el PRI, con todo el impulso y la fuerza que obtendrá de estas elecciones.

A Carlos Marín, por escupir al cielo

Hoy por la mañana, nos despertamos con la noticia de una respuesta insólita en los medios de comunicación escritos, via web o impresos, pues Milenio respondió, pudiera decirse, de manera oficial a una grabación que fue difundida como muchas otras, desde la clandestinidad.

Carlos Marín, editor ejecutivo de Milenio Diario y colaborador principal en Milenio por internet, así como en Milenio Televisión, demanda legalmente y mediante una “columna” a Lorenzo Meyer, quien en su papel de colaborador de la mesa política de análisis que tiene Carmen Aristegui todos los lunes por la mañana comentó fugazmente un elemento que se incluía en una grabación telefónica donde participaban Ulises Ruiz Ortiz, Gobernador de Oaxaca y el coordinador de medios del candidato del PRI a suceder a Ruiz Ortiz, Eviel Pérez Magaña.

Lo que comentó fugazmente Meyer: Ulises Ruiz menciona, en la grabación, que tienen un convenio con Marín y Milenio para que Gabino Cué Monteagudo, candidato de la alianza opositora al PRI en Oaxaca, NO aparezca en pantallas y no se le mencione. El supuesto convenio también incluye a Radio Fórmula.

En primer lugar, debo expresar que no me sorprende lo dicho por Ulises Ruiz en la conversación telefónica (ilegalmente grabada, por cierto), ya que forma parte del repertorio clásico de las armas y elementos con que cuenta un gobernante, y que utiliza simplemente porque puede y porque quiere, sin que nadie se lo impida.

En segundo lugar, yo he llevado particularmente un recuento de un mes sobre la frecuencia y horarios en que los noticiarios de Milenio TV emitían una “nota informativa” (una cortinilla, en realidad) donde se mencionaba la actividad que había realizado algún candidato del PRI. Ello, puesto que me percaté desde hace semanas de esta curiosidad.

Se emitieron notas, efectivamente, acerca del candidato opositor en Oaxaca y de candidatos opositores al PRI en Veracruz y Tamaulipas, pero efímeramente.

Las notas que emiten sobre el candidato priísta resaltan prácticamente todo lo dicho por él ante cierto sector de la población, con la cual pacta un compromiso en caso de llegar a ser Gobernador, no se anuncia en los cortes informativos pero aparece todos los días, de lunes a viernes, cuando dan las 4:30 de la tarde y las 6:30 de la tarde. El candidato del PRI varía por estados, pero siempre se trata del abanderado a la Gubernatura.

Del mismo modo, las encuestas publicadas por Milenio Televisión bajo la firma de Gabinete de Comunicación Estratégica resultan impactantes numéricamente hablando, pues las ventajas imputadas a los candidatos del PRI por las gubernaturas llegan a rayar en lo irreal, otorgando, por ejemplo, a Rodolfo Torre Cantú, candidato por Tamaulipas, un 69% de las preferencias electorales hace apenas unas semanas. Hoy, los números se han movido e incluso ya dan ventaja de un punto porcentual a Adriana Dávila Fernández (PAN) en la carrera por Tlaxcala; así como la reciente ventaja otorgada al candidato de la alianza PAN-PRD-Convergencia-PANAL por el estado de Puebla, Rafael Moreno Valle, por dos puntos porcentuales, ante el abanderado priísta.

De estos números, mucho se ha comentado, pues GCE es de Liébano Sáenz, reconocido priísta, y de quien muchos dudan como auténticamente capaz de manejar datos estadísticos con fidelidad profesional.

De Fórmula no me atrevería a hacer comentario alguno, pues no me he dado a la tarea de estar pendiente de los contenidos de su programación, ni he tenido sospecha fundada de que se dé algo parecido.

A grandes rasgos, el contexto es éste. Pero da mucho para hablar la reacción del comunicador Carlos Marín, quien en lugar de reclamar a Ulises Ruiz, arremete contra Lorenzo Meyer y hasta utiliza un espacio en Milenio por internet para amenazarle y exigirle que pida una disculpa por lo dicho antes de que “un juez te obligue a hacerlo“.

¿Qué dijo Meyer?

“También ahí, en la grabación, aparecen nombres de periódicos, de medios periodísticos, que participan de la autoviolación de la ética periodística”. Lorenzo Meyer hizo una mención, en ningún momento se percibe que busque involucrar, él, a Milenio Televisión o a Grupo Milenio.

Resulta lamentable el modo de proceder que ha tenido Carlos Marín, pues demuestra la misma estatura ética de Martha Sahagún cuando demandó a Olga Wornat por difamación. Aclarando que difamar es el acto de hacer público algo real con el fin de mancillar la honra pública, y que Marín ha sabido modificar ahora por la acusación de calumnia, que de todos modos no encaja con la expresión hecha por Meyer en el noticiario de Aristegui el lunes por la mañana.

Marín ha comprado, así, su pasaporte de ida, sin regreso, a un viaje que ya lo estaba tentando por mucho tiempo. Vuelo sin escalas al circo político, que lo reclama con ahínco.

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