Uno de las temas que, sin duda, ha generado debate en los últimos días ha sido éste, el del impuesto a la tenencia vehicular en el estado de Yucatán. Si bien, dicho gravamen se trata de un impuesto federal, son las arcas de las entidades de la República las que reciben el beneficio, y es justo allí donde radica un, a mi parecer, gran hoyo negro en medio de toda la discusión que se ha generado a partir del tema.
La bancada del PAN en el Congreso local yucateco hizo un serio y fuerte pronunciamiento en pro de eliminar el impuesto a la tenencia vehicular al Gobierno del Estado, es decir, al PRI, cuestión a la que los tricolores respondieron negándose a la propuesta panista. Con ello, el PAN en Yucatán ha desenvainado una avalancha de ataques hacia el partido en el gobierno al señalar a éstos como los causantes de que los contribuyentes tengan que seguir sufriendo un pago como el de la tenencia.
Pues bien, es importante aclarar que la tenencia es un impuesto federal, ¿no? Pues si bien, Felipe Calderón firmó un decreto mediante el cual se planteaba eliminar a futuro la tenencia, ésta no tiene efecto sino hasta 2012 (el año de su salida), con cláusulas respectivas que permitirían a un estado mantener el impuesto si así lo desease.
Es decir, en el momento en el que estamos enfrascados en esta discusión, no estamos yendo a ningún lado, pues el impuesto sigue siendo federal, por lo cual corresponde al gobierno de Felipe Calderón la responsabilidad de que éste aún se mantenga como responsabilidad y carga hacia los contribuyentes, las quejas deberían ir dirigidas hacia él. Del mismo modo, el PAN ha desplegado una campaña (que no podría llamarse exitosa) para promover una suerte de “defensa” del interés ciudadano y las causas justas (…), demostrando no únicamente una hipocresía artera, sino también un oportunismo digno de la época dorada del propio PRI, pues envolverse en la bandera yucateca y alegar el interés del pueblo no suelen ser palabras que salgan de bocas panistas.
Estamos ante un montaje bien planeado, eso sí, para llamar atenciones despistadas que se sumen a la cartera blanquiazul con miras a las elecciones locales del próximo año, y en las cuales el PAN teme perder el gran bastión que le representa el Ayuntamiento de Mérida. Sin embargo, no parecen llevar a cabo las cosas de una manera inteligente por demás, pues claro ha quedado que no tiene fundamento alguno la acusación panista al Gobierno del Estado por negarse a eliminar la tenencia ya que, simplemente, no puede hacerlo por sí misma o con ayuda del Congreso local.
Y a pesar de todo ello, fue convocada una “caravana” de coches en protesta por la respuesta del gobierno estatal en la cual, según los organizadores, se reunieron alrededor de 200 vehículos, de los cuales me atrevería a adelantar que muy pocos eran en realidad ciudadanos neutrales y convencidos de la “justicia” de la causa. Con todo, 200 coches no resulta poco para una convocatoria de este tipo y en una ciudad como ésta, pero resulta difícil imaginar que con 200 coches protestando, el PAN pueda refrendar la victoria que obtuvo en el 2007 por el Ayuntamiento de la capital yucateca.