El hampa y Rodolfo Torre Cantú
Hace poquísimos días estrené un pequeño vitral del lado derecho de este blog, donde únicamente puse como elemento a tomar en cuenta para el comportamiento no sólo de los ínfimos días que quedan de campaña política sino ya de la jornada electoral el próximo domingo 4 de julio era la intervención de la mano presidencial que había llevado el acto demagógico de anunciar la desaparición de la tenencia para los automóviles comprados este año, al cual le dedicaré (como prometí) un post, pero luego será.
Hoy lo que nos ocupa se trata de otro elemento que, debo decir con vergüenza, no preví. Y tal vez nadie, pero sin duda provocó un sentimiento de impotencia, sin defensa. El candidato de la alianza conformada por el PRI, el PVEM y el Panal, Rodolfo Torre Cantú a la Gubernatura del estado de Tamaulipas, fue asesinado el día de ayer a las 10:30 horas en la mañana por un comando armado, de acuerdo con información de los medios electrónicos.
Mi pánico inicial y la subsecuente impotencia no tienen qué ver en sí con el candidato, pues no tengo relación alguna con el estado de Tamaulipas, y mucho menos con el candidato asesinado, como tampoco con alguno de los partidos políticos que integran la alianza que lo postulaba; es más, me considero alguien que todavía se niega a aceptar el hecho, según encuestas, “irrefutable” de que el PRI podría volver con toda la fuerza de 2010 para 2012.
Sin embargo esta situación va mucho más allá de una mera disputa política, es imposible aventurar algún tipo de revancha política en el asesinato de Rodolfo Torre Cantú, pues en nuestro país no se vive una situación donde las rivalidades políticas pasen del punto de una mentada de madre cara a cara o a las espaldas de los adversarios. Lo anterior, incluso yo me atrevería a mencionarlo amparado en la gran cantidad de apoyo que granjeó el ahora occiso al interior del PRI local, de quien incluso se mencionó la gran capacidad para conseguir (de nuevo, según encuestas) una ventaja amplísima con respecto del segundo lugar en cuanto a la carrera por el Gobierno de Tamaulipas.
Reabre asimismo el debate olvidado sobre el asesinato de Luis Donaldo Colosio, pues si bien no se trata de un candidato a la Presidencia de la República, sí se trata de un evento que presenta tintes similares, a saber:
- No es posible intuir venganza política, interna o externa, pues se trata de un candidato que buscaba suceder a un Gobernador de su mismo partido. Esto puede no ser del todo plausible, considerando situaciones como la de Aguascalientes o la del mismo Luis Donaldo Colosio en 1994, de quien dicen no era precisamente el más querida por el Presidente saliente, Carlos Salinas de Gortari, al punto de señalar a éste último como el autor intelectual de la muerte del candidato Colosio.
- Movimientos político-electorales. A razón de ser una estrategia para mover los números de preferencias, ésta puede no llegar a presentarse, pues el auténtico despliegue de recursos humanos y materiales para la preferencia del votante se hacen con respecto del partido político, en este caso el PRI. El asesinato del candidato Torre Cantú no puede responder a una necesidad de frenar el paso del PRI, pues éste resulta únicamente ser el representante de toda la filosofía (por llamarlo de algún modo) que este partido político encierra en su paso sonante y constante por volver a vivir en Los Pinos. Es más, por el contrario a una hipótesis como aquélla, con la muerte de Rodolfo Torre Cantú el PRI gana un mártir.
Pocas cosas son claras hoy, a un día del asesinato y a cinco días de la elección, lo único que es verdad es que la elección continúa, tal y como lo mencionó el día de ayer el Consejo Electoral de Tamaulipas, así que el PRI se verá obligado a presentar candidatura el próximo miércoles.
La papelería electoral seguirá mostrando el nombre del asesinado y los partidos políticos, en su totalidad, han suspendido campañas anticipadamente debido a este evento, cuyo primer efecto ha sido la reafirmación del diálogo pasado por lluvia de Felipe Calderón acerca de la Guerra contra el Crimen Organizado (TM), pues no ha hecho más que volver a pedir a las fuerzas políticas que se formen tras de él, lo cual puede escucharse bien, bonito y barato, pero no para la política mexicana, donde los rencores electorales pasados no se han olvidado.
Del mismo modo, y como dice el segundo punto de las características similares de este asesinato con el de 1994, el PRI cuenta ahora con una moneda de cambio para negociar con el Presidente Calderón cualquier movimiento adicional a la estrategia contra el hampa, a quien éste a señalado como el culpable a pesar de que la PGR no tomó cartas en el asunto por considerarlo delito del fuero común.
¿Por qué es ventaja para el PRI? Por la misma razón por la que Gómez-Mont y algunos comunicadores atribuyen el pesimismo para con la administración Calderón, por “percepción”. Pues para la opinión pública, la estrategia del Gobierno Federal es directamente causa de un evento como este, si bien no es el culpable de su asesinato, sí es quien ha manejado este asunto del Crimen Organizado como una Guerra, por lo cual el PRI puede ahora envolverse en una bandera y alegar ser la voz de los más, ahora que ya les ha tocado sufrir una pérdida humana por causa de un conflicto armado fantasma.
Prepárense para ver una nueva campaña mediática en la cual se enfrentarán las estrategias de los dos grandes polos que dividen ahora mismo al país alrededor del Narcotráfico: Calderón (PAN incluído) y el PRI, con todo el impulso y la fuerza que obtendrá de estas elecciones.




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